Celti o Celtum, hoy Peñaflor, era una Ciudad romana conocida por su producción de ánforas de aceite que llegaban hasta el monte Testaccio en Roma y por las Piedras Negras en un afloramiento geológico de rocas basálticas de origen volcánico (basaltos) situado en la margen derecha del río Guadalquivir. Su color oscuro característico les da nombre y las distingue del entorno. El término Celtici no es el original (siglo III d.C.) y su aparición se debe a una errata en cadena de copistas medievales.
Incluso Sierra Morena, a diferencia de otras sierras con picos calizos claros (como la Subbética), está compuesta por materiales oscuros como pizarras y esquistos, lo que le da un tono parduzco y oscuro desde la distancia. Las Piedras Negras de Peñaflor ha evolucionado desde una utilidad práctica en la antigüedad hasta convertirse en un hito de identidad local y patrimonio natural en la actualidad. Servían como un vado natural para cruzar el Guadalquivir, facilitando el tránsito de ganado en las rutas de trashumancia que conectaban con la Cañada Real Soriana.

El último tramo de la margen derecha del río Guadalquivir ha estado salpicado por multitud de asentamientos y ciudades desde antiguo, debido a que el río propiciaba recursos y constituía una vía de comunicación que posibilitaba las relaciones comerciales y permitía el contacto entre los habitantes del territorio.
El comienzo de un poblamiento estable se produce en torno a los siglos IX y VIII a.C., momento en que las poblaciones indígenas empiezan a entablar contactos comerciales, tras la llegada de los fenicios al sur de la península ibérica.

Celti, un cruce de caminos en la Bética romana.
Celti jugó un papel destacado como etapa de la vía Hispalis-Corduba que discurría por la orilla derecha del Guadalquivir, localizada en una elevación topográfica y cruce de caminos , pero además éste era el lugar donde vadeaba el río la vía Astigi-Emerita, siendo por tanto un punto de confluencias según lo atestiguan varias fuentes clásicas (Itinerario de Antonino 1, 5; Antonimo de Rávena IV, 44, 315, 2).
- El Itinerario de Antonio, que nos da una relación de lugares a lo largo de la vía entre Hispalis y Ermita como “(…) Carmone, Obucula. Stigi, Celtici, Regina (…)” (It. Ant. 1-15)
- Igualmente el Anónimo de Rávena descubre la misma vía, pero en sentido inverso, “(…)Regina, Celtum, Astigin, Obulcula, Carmone (…)”it. Ráv 315,1-5).
El término Celtici no existía en el Itinerario de Antonino original (siglo III d.C.), donde figuraba estrictamente como Celti (Peñaflor, Sevilla).
Su aparición se debe a una errata en cadena de copistas medievales. Al transcribir los manuscritos a mano, confundieron el nombre de la parada (Celti) con el del pueblo prerromano de la zona (los Celtici) o lo transcribieron en ablativo plural. Fue Ambrosio de Morales (1575), cronista real que dio por buena esta copia errónea en su influyente libro Las Antigüedades de las Ciudades de España. Y Peter Wesseling (1735) editor holandés fijó la variante de Morales en la edición europea sobre geografía romana.
Por ello, quien lee hoy Celtici en un texto moderno está repitiendo un bucle de copias erróneas que duró siglos, ya que la arqueología ha demostrado que el único nombre oficial romano fue Celti.

Las excavaciones en Celti han sacado a la luz parte del trazado de la muralla de época turdetana, con obras de aterrazamiento y restos de un gran paramento elaborado con adobes y piedras irregulares, alzado sobre la cota de 70 m s.n.m. de la meseta (Pérez 1988: 494-499) delimitando una superficie de unas 10 ha. Un espacio amurallado, urbanismo, arquitectura monumental e infraestructuras (viaria, saneamiento, industrial y funeraria) donde gran parte de la piedra es extraída de canteras cercanas y se utilizó para la sillería de Celti. El ejemplo más claro es el muro de El Higuerón, una obra ciclópea de defensa fluvial construida con grandes bloques para proteger la ciudad de las crecidas del río.
La ciudad obtuvo el estatuto de municipium civium romanorum en época flavia (a partir de 74 d.C.), lo que influirá en su desarrollo posterior. Desde mediados del siglo I y especialmente en el siglo II, se produce un auge tanto en la propia ciudad, como del territorio circulante, debido en gran parte al comercio del aceite y por una óptima red de comunicaciones terrestres y fluviales, hecho atestiguado por restos de entidad como el puente sobre el río Retorillo y el dique ciclópeo de El Higuerón, que probablemente se adscriba a estos momentos.
Cecas
Las monedas republicanas de Celti (Celtitan), fueron estudiadas por Antonio Delgado a finales del s. XIX, permitiéndole reconocer algunas variantes de las figuras del anverso. Leandro Villaronga por su parte, nos da una fecha para estas acuñaciones de finales del s. II y comienzas del I a. C. (Villaronga 199:389).

Sobre el topónimo, Antonio Delgado ve en las diferentes leyendas “CELTITAN”, “CELSITAN” simples derivaciones del gentilicio (Delgado 1876: 113).
Toponimia
"El topónimo ibérico es un retazo de la conversación y cumple siempre dos funciones: identificativa y descriptiva” Robert POCKLINGTON.
Para esas funciones, se corresponden los dos elementos del topónimo: la FORMA y el CONTENIDO. La forma es generalmente una composición, esto es, el resultado de la aglutinación de dos o más formas; algunas veces se trata de derivaciones (raíz y afijo) y, muchas menos, de formas simples.

El topónimo “Sierra Morena” es un ejemplo, con un tono parduzco y oscuro desde la distancia, y puede que Celtici/Celti también lo sea. Celti puede ser un topónimo relacionado con las Piedras Negras de su enclave (Peñaflor).
Las fuentes griegas antiguas (incluso Avieno) mencionan la existencia de tribus ligures en la zona sur-occidental (los Cynetes) y que después son llamadas Celtici. Estrabón solo cataloga como celtas a “celtiberos y berones” y sitúa a los Celtici en áreas cercanas al Estrecho de Gibraltar y en el valle del Guadiana. En contra del apunte de Schulten, hoy sabemos que los Celtici no eran celtas por la lingüística de sus topónimos con P (Kalpe era Gibraltar).

En el Libro III, Capítulo 1, Apartado 6, Estrabón explica la composición del suroeste peninsular. Menciona textualmente que los CELTICI son vecinos de los turdetanos. Dice que habitan las tierras que quedan entre el río Anas (Guadiana) y el Baetis (Guadalquivir). Siendo SIERRA MORENA el principal elemento geográfico que se extiende entre esos ríos. Una cadena montañosa formada por rocas muy antiguas, duras y oscuras como las pizarras oscuras, las cuarcitas negras y los esquistos. El reflejo de estos minerales tiñe el suelo y los afloramientos rocosos de un tono grisáceo, pardo y negruzco. Po ello el nombre de Sierra “MORENA” se debe, principalmente, al color oscuro de sus materiales geológicos, lo que le da un aspecto sombrío y pardo cuando se contempla desde la distancia. Una sierra donde la explotación de Minas de Riotinto y el procesamiento del mineral sumergió a toda Sierra MORENA y el norte de Huelva en nubes perpetuas de humo sulfuroso.
En el Libro III de su Geografía, Estrabón ya explica del procesado del mineral en la Bética, como los hornos de fundición de plata y cobre eran construidos con chimeneas extremadamente altas. El motivo que da el autor griego es directo: <<el humo de los minerales era pesado, letal y venenoso, por lo que debían evacuarlo a gran altura para que el viento se lo llevara lejos de los núcleos habitados >>.
Entonces, los keltiki de Sierra MORENA echaban mucho humo y hollín. ¿Puede que Celti / KELTI sea un adjetivo relacionado con el color de las Peñas Negras en lengua PRE-indoeuropea?
Humo en otras lenguas
khe es un término muy antiguo, expresión protoeuropea, universal y prehistórico. Los humanos se veían afectados por el humo, y eso les provocaba tos. El sonido de la tos se representó como khe y, mediante un cambio semántico natural, también llegó a designar al humo. El término khe como ''tos / humo'' se encuentra desde el Cáucaso: Circas k'e como ''humo'', Chech khe es ''tos'', Avar q:é-, Dargwa qhe, Sandzhi q:eh , Nakh qxe es ''fuego''; pasando por el birmano khewh es ''humo''; en Lau-chang khe es ''quemar''; los Inuit dicen eke ''fuego''; en lenguas hokanas de indígenas americanos qhe es ''humo''; el rauch alemán proviene del antiguo nórdico reykr (suena de forma muy similar a "REI-kər"), pero el mas interesante es el egipcio antiguo khet es humo; la palabra para el color negro es kem , y kemet se traduce literalmente como "La Tierra Negra"; En Touareg kel es "la gente o el pueblo" , teqqet es "quemar" y eqqed es "quemarse" : pero en vasco KE / EKE es "humo" del hogar.

¿Qué nos dice el vasco por ejemplo?
Todo aquel que ha tenido un hogar de leña sabe que del conducto de humos se desprenden con el uso una especie de pelotas de hollín, en vasco se llaman KELAR o KELDER (AR = piedra; KE = humo; EL=cercanía/elevación) significando literalmente “Piedra como Humo” o “Piedra Semejante a Humo”.
El vasco utiliza otro sufijo abundancial -TI, como su uso en GORRITI. KEL-Ti-IKI dispone de la terminación ibera -IKI como en la alicantina Iliki (Elche) y en Elike (Elche de la Sierra-AB) que significa “Cuesta” (IKA / IKE / IKI / EKA).
Keltiki significa “Elevacion muchos humos” o “Montaña muy oscura” claramente hace referencia a la descripción de Sierra Morena o lugares de fundición. El toponimo que nos trae, Celti hara referencia a muchas “Piedras Negras”.
