Históricamente, la localización de la ciudad ibera de Iliturgi fue objeto de debate, vinculándose erróneamente con los actuales municipios de Andújar o Jaén. No obstante, las investigaciones arqueológicas contemporáneas sitúan este asentamiento a 21 kilómetros de la capital provincial, específicamente en un promontorio estratégico cercano al municipio de Mengíbar.

Evolución Histórica y Configuración Urbana

El enclave, originalmente habitado por los íberos, fue posteriormente conquistado por las legiones romanas. Debido a la negativa de su población a tributar a Roma, la urbe primigenia sufrió una destrucción total, documentándose el exterminio generalizado de sus habitantes “quienes fueron pasados a cuchillo” y el posterior incendio de la estructura urbana.

Tras la devastación, las autoridades romanas erigieron un nuevo asentamiento a escasa distancia de la ubicación original. Este nuevo emplazamiento se dispuso sobre una elevación del terreno colindante al río Guadalbullón, dotándolo de una infraestructura compleja que incluía murallas defensivas, cisternas (aljibes) y domus de grandes dimensiones. El enclave llegó a poseer el derecho de acuñación de moneda propia, consolidándose como una ciudad fortificada y autosuficiente.

Complejo Hidrológico y Funerario de Maquiz

El Cerro de Maquiz alberga la necrópolis ibero-romana de la ciudad, vinculada al espacio conocido popularmente como "Los Chorrillos".

Este topónimo deriva de una fuente situada al pie del cerro. Sin embargo, los estudios arqueohidrológicos sitúan la ubicación primitiva de dicho manantial aproximadamente 100 metros más arriba, en dirección este; lugar desde donde el caudal fue canalizado y trasladado a su emplazamiento actual en el año 1988. Esta fuente ha mantenido un vínculo histórico inmemorial con el yacimiento arqueológico. A pesar de registrar un caudal exiguo (estimado entre 0 y 1 litros por segundo), destaca por su carácter perenne, dado que no se agota nunca. Una ciudad amurallada, en un cerro elevado y con agua, que llegó a tener hasta moneda propia.

El Prefijo de Cercanía IL- en la Toponimia Prerromana y Vascona

En el ámbito de la toponimia vascónica e ibérica prerromana, existen estructuras léxicas mínimas y articuladas que se empleaban originalmente para designar accidentes orográficos o lugares elevados. Estas unidades pueden denominarse Núcleos de Altura (N.A.). Dentro del patrimonio lingüístico del euskera, estos núcleos no solo actúan como Raíces de Elevación o de montaña, sino que, mediante procesos de extensión semántica, originan de forma simultánea raíces indicadoras de Cercanía y Bondad.

Desde una perspectiva fonotáctica, se trata de Radicales Consonánticos de Altura (R.A.) que configuran un N.A. mediante la anteposición de una vocal (estructura vocal + R.A.). Entre los radicales consonánticos más representativos se encuentran las realizaciones /r/, /l/, /n/, /z/, /s/, /š/ (x), entre otras. Su combinación vocálica genera núcleos específicos:

  • Con el radical /n/: /an/, /en/, /in/, /on/, /un/
  • Con el radical /r/: /ar/, /er/, /ir/, /or/, /ur/
  • Con el radical /l/: /al/, /el/, /il/, /ol/, /ul/

El timbre de las vocales ofrece una variación gradual y escalar de carácter deíctico o espacial: la vocal /a/ evoca lo más bajo o próximo, mientras que la vocal /u/ remite a lo más alto, distante o lejano.

El comportamiento semántico de los radicales: el caso de la nasal /n/

Para ilustrar este fenómeno, se puede analizar el comportamiento del núcleo /on/ (vinculado al radical /n/). Como N.A. oronímico, sirve de base para raíces de elevación secundarias como /gon-/, /ton-/, /kon-/, /mon-/, identificables en términos como GONI, GONENGO, TONTOR (cima), KONKOR (giba), ONDATU u ONDU. En consonancia con la tesis expuesta, este mismo núcleo genera voces euskéricas que expresan Cercanía, como ONDOAN (al lado) o HONA (aquí), y Bondad como ON u ONA (bueno/a), manifestando el estrecho vínculo conceptual entre ON, HONA y ONA.

Réplica del patrón en los radicales con la lateral /l/

Este idéntico patrón se reproduce en los núcleos articulados en torno a la vibrante o lateral /l/ (/al/, /el/, /il/, /ol/, /ul/). Actúan, por un lado, como núcleos semánticos de altura en orónimos y antropónimos, con o sin prefijación: MAL-, BAL-, KAL-, GAL-, MEL-, BEL-, BIL-, MIL-, MOL-, BOL-, MUL-, BUL-, etc., y por otro como prefijos de cercanía: OLEA, ELKANO, ALDE, ALTZO, HELDU, BILDU, ELDU, ELKAR, OLANO, ULI, MULTZO, etc.

Análisis Etimológico y Morfológico del Topónimo Iliturgi

El análisis lingüístico formal del término Iliturgi devela una raíz íbera y conexiones morfológicas con el paleoeuskera que responden al marco teórico expuesto, descomponiéndose en tres formantes principales:

  • IL- (Prefijo de cercanía): Identificado con el significado de "ciudad" o "poblado", visible en topónimos como Iliki (Ilici/Elche); Iliberris (Granada); Ildum (mansión romana en el levante peninsular); Iluro (Mataró); Ilerda (Lérida); Ilipa (Alcalá del Río). Semánticamente denota proximidad y densidad ("muchos y cerca"), relacionándose con las raíces vascas URI / IRI / ULI / ILI, donde la base conceptual es la conjunción o proximidad. Un ejemplo de esta raíz se halla en el término euskera BILDU (de bi+il+du, que implica la unión de dos partes). 
  • ITURR- (Raíz de origen vasco-aquitano): Correspondiente al vocablo euskera ITURRI ("fuente"). Morfológicamente, deriva de IT- (que denota repetición, iteración o pluralidad, como en ITOGIN, "gotera" o caída gota a gota), UR (agua de consumo o potable) e -I (agua).
  • -GI (Sufijo de abundancia o localización): Actúa como los sufijos abundanciales o locativos -ti y -di del euskera, utilizados para indicar colectividad o paraje (v.g., URKIDI, "abedulal" o paraje de muchos abedules; ARESTI, "robledal" o paraje de muchos robles). En la toponimia ibérica y prerromana, este sufijo adquiere variantes como -ki, -gi, -kin, -kil o -gill, identificable en ciudades antiguas como Astigi (Écija), Lastigi (Aznalcóllar) o Saltigi (Chinchilla-Albacete).

Conclusión etimológica: La síntesis morfológica de estos elementos determina que Iliturgi se traduce textualmente como "Junto a muchas fuentes" o "Ciudad de muchas fuentes". Esta hipótesis toponímica se constata empíricamente al observar la profusión de manantiales y recursos hídricos que circundaban formalmente el asentamiento ibero a orillas del río Guadalbullón (o río Bullón).