Hoy en día las ventanas que usamos en nuestras viviendas son de vidrio, de diferentes composiciones y formatos, pero antaño eran de otra forma, hace más de 2000 años, los que se lo podían permitir y sobre todo los romanos, instalaban ventanas de “lapis specularis”.
El lapis specularis, es conocido como espejuelo en la actualidad, es un tipo de piedra de yeso selenítica especular traslúcido. Fue un mineral muy valorado en la Antigua Roma como cristal de ventanas fundamentalmente durante los siglos I y II d. C. Otros nombres con lo que también se conoce en la actualidad son espejillo, piedra del lobo, espejillo de asno, piedra de la luna, piedra de luz, sapienza o reluz.
El área de explotación minera de lapis specularis se localizó en las actuales provincias de Cuenca y Toledo, en tierras de olcades y carpetanos prerromanos. Los olcades eran una localizada en la provincia de Cuenca y gran parte de la actual de Albacete. Ocupaban las tierras meridionales del sistema Ibérico y de la cuenca del Júcar al sur de la serranía de Cuenca, ya perteneciente a los celtíberos, entre las llanuras litorales habitadas por edetanos y las del interior por carpetanos. Los yacimientos arqueológicos (Iniesta, Barchín del Hoyo, Manchuela conquense) indican que todo el territorio manchego al sur de la Serranía conquense era de cultura íbera, lo que sitúa al pueblo olcade dentro del ámbito del mundo ibero. Debido a sus contactos con los celtíberos por su cercana vecindad pudiera ser que sufrieran algún tipo de influencia cultural.

La zona fue conquistada por Tiberio Sempronio en torno al año 179 a. C., sufrió las consecuencias de las guerras celtibéricas y lusitanas y, posteriormente, se vio envuelta en los episodios de las guerras civiles romanas hasta la pacificación de Augusto. Con el imperio y coincidiendo con la época de Augusto, comienzan a desarrollarse y potenciarse la explotación de los minados de lapis specularis de la zona.
En Osa de la Vega se encuentran las minas de lapis specularis (también conocido como espejuelo o espejillo) más importantes de toda Europa. En los siglos I y II, las minas de Osa, eran controladas desde la ciudad romana de Segóbriga, y fueron las más importantes del Imperio Romano. La calidad del material extraído era muy elevada y se exportaba a Roma, para ser utilizado en los grandes palacios y monumentos.
Por ello, Segóbriga y toda la comarca alcanzó gran prosperidad, gracias a las minas de la zona. Sin embargo,las más grandes son las de Osa, siendo la más grande la de 'La Condenada' www.minalacondenada.com, que aún no está totalmente explorada.

<<...Efectivamente, estas piedras se pueden cortar; en cambio, la especular a la que también se califica de piedra, tiene unas características que permiten cortarla con mayor facilidad en láminas todo lo finas que sequiera. Antiguamente sólo se encontraba en la España Citerior, y no en toda ella, sino exclusivamente en un área de cien mil pasos alrededor de la ciudad de Segóbriga...>> (Plinio el Viejo, Historia Natural, Libro XXXVI,pág. 160). (100.000pasos = 147,9km)
Estos recursos minerales ya eran conocidos y fueron usados previamente por las comunidades ibéricas prerromanas, usando los bloques de yeso micro cristalino que hacen de roca caja del lapis specularis, como material pétreo en la construcción de sus viviendas y murallas (Castro celtibérico del Cerro del Castillo en Valparaíso de Abajo - Campos del Paraíso), o en la elaboración de yeso de fragua tras la calcinación de las propias planchas de lapis specularis, para trabar los sillares o enlucirlos a modo de revoque. En el yacimiento prerromano de la ciudad de Fosos de Bayona en Villas Viejas (Contrebia Carbica) en Huete (Cuenca), el foso del oppidum excavado en roca, que presentaba una sección en «V», y unos diez metros de profundidad con respecto a la base de la muralla, fue enlucido de yeso por ambas caras como sistema defensivo de la población. En sus inmediaciones, se encuentra una de las mayores zonas de extracción de lapis specularis que, sin duda ya era conocida por las comunidades locales, aunque en usos y aplicaciones distintas o más modestas al posterior aprovechamiento romano.

Con la pacificación del Imperio y las nuevas reformas en todos los ámbitos iniciadas con Augusto en su principado, la región pasó a integrarse en la nueva provincia Citerior o Tarraconense con capital en Tarraco.Será en este momento y en esta coyuntura, cuando la minería del lapis specularis comience a desempeñar un lugar destacado entre los materiales lapídeos demandados e incorporados sobre todo en los programas arquitectónicos de las urbes del Imperio, imponiéndose en los mercados como un destacado material constructivo y aplicándose con preferencia en su uso para acristalamiento de ventanas, bien con marco de madera o con uniones de forja.

SIMBOLOGÍA DE LA PIEDRA DE YESO
El yeso simboliza la multiplicidad de los granos reunidos (la Rosa de las arenas, es una piedra de la misma familia) en una unidad armoniosa y que vuelve al estado de arena, llevándolo al ciclo de nacimiento, vida, muerte.
Calma a las mujeres durante su periodo de embarazo iniciándolas en los ciclos de la vida y aportando la serenidad y la paz que inducirán sus rayos. Favorecerá la lactancia materna y las fiebres infantiles. La piedra de yeso es una piedra que canaliza las energías relacionadas con la Luna. Estos beneficios se atribuyen a la íntimare lación que mantiene con el astro lunar.
Un buen soporte de escritura, blando para grabar y lo suficiente duro como para no borrarse lo escrito. Peligrosopara leer si se le da la vuelta a la piedra, y no se coloca en la direccion correcta, por ser traslucido.