El rio que pasa por Tarazona se llama el río Queiles, que nace a 920 m de altura y en un nacedero redondo de un metro de diámetro, donde surge el agua a borbotones y a raíz de unos 1.500 Litros POR SEGUNDO como término medio, entre 2.300-600 L dependiendo de la época y de la pluviométrica. Este fenómeno le convierte en el manantial más grande de Europa. Antonio Tovar, Francisco Villar y otros, admitieron una aproximación etimológica desde el vasco ITURRI.
Hidrónimo
El Moncayo funciona como una enorme esponja, las nieves y lluvias que recibe se filtran por sus rocas calizas y viajan subterráneamente hasta brotar con fuerza en el nacedero del Queiles en Vozmediano. El rio forma magníficos escarpes en los conglomerados de Tarazona y aguas abajo de esta población ensancha su cauce aprovechándose para regadíos. Después de Novallas entra en Navarra desembocando en el Ebro por Tudela (Navarra).
Este es un rio, al que los antiguos denominaron río Kalib o Chalibs, cuyo significado es muy enigmático. Marco Valerio Marcial, un célebre poeta latino de Bilbilis (Calatayud) en su epigrama XXXV a Lucio sobre la ruda Celtiberia dice:
«saeuo Bilbilin optimam métallo,quae uincit Chalybasque Noricosque, et ferro Plateam suo sonantem,quam fluctu tenui, sed inquieto, armorum Salo temperator ambit»
("Sabe que Bílbilis es excelente por su metal, que vence tanto a los Cálibes como a los Nóricos, y que Platea resuena con su propio hierro, a la que rodea el Salo, templador de las armas con su corriente somera pero inquieta.").
Aparentemente, da la impresión de que el poeta Marcial nombra, de primera mano, el gentilicio indígena o pueblo de Tarazona, pero Calybes también era un pueblo del Pontos. No se ha de olvidar que las armas de acero en latín son “chalybeius” o “chalybeium” (cálibe en castellano), y tenemos que recordar a los soldados iberos puesto que tienen en sus antropónimos terminaciones en -bas (ver soldados Ascoli).
Justo Zugarramurdi, en su obra Antigüedades de Tarazona escrita en 1881, nos manifiesta que Marco Juniano Justino (un historiador clásico) afirmaba que los ribereños del Queiles fueron conocidos por los romanos con el sobrenombre de Chalybas o Chalivinos, y que se les dio este nombre por habitar en las estribaciones del Mons Chalybs (Moncayo).
El termino latino, o ibero-romano, aquí usado por Marcial “chalybas” (kalibas en ibero) puede tener otra etimología.
Vemos como la ka ibérica es usada como un locativo-abundancial. En este vocalismo en A (ka), que se toma contraria a la fonética indoeuropea, y además se dio una palatalización o satemización en lenguas romances de esta consonante, mutando la /k/ (la C romana suena igual a K ibera) hacia un valor /t͡ʃ/ o /t͡s/ (ch), y más tarde fue a /s/ss/x/.
Desde el proto-vasco *kali, que, con la palatización mencionada, nos dio: TXALI (plato, cuenco, tazón, vasija, bol; cazo); TXALI-KADA (fuentada); TXALOPA (bote, barca, lancha, caletero); TXALONA (canalón para la lluvia). Términos que influenciaron en el castellano “caleta” que además de ser una “ensenada” también significa “Agujero”. Su etimología posible seria *ka-ali-be-is > *kálibeis > Cálibes con un significado de Agua que Baja del Agujero o Fuentona (ver video).
Los árabes tomaron la pronunciación original y le llamaron rio Kalas. Para, en época medieval aparecer, tras sufrir imela fonética donde la vocal [a] (especialmente si es larga) cambia hacia sonidos más cerrados como la [e] o la [i], con el nombre de rio Queiles.

Turiazu >> Turiasso
Turiazu pre-romana paso a ser Turiasso romana y despues Tirasona visigótica. Una ciudad que se hallaba en el ámbito de los lusones y pertenecientes a las tribus celtíberas que emigraron hasta esta zona. Este territorio sería conocido por su producción agraria de regadío, por el río Kalas, y por su capacidad metalúrgica.

(ka - ś - turiazu)
La ciudad de Turiazu indígena es muy poco conocida salvo por las fuentes numismáticas. Sabemos, gracias a los autores antiguos, que las acuñaciones se iniciaron entre la segunda mitad del Siglo II a.C. y principios del Siglo I a.C.
CECAS
Alrededor del año 29 a.C., Turiazu se constituyó como ciudad provincial romana. La ceca de la ciudad alcanzaría a partir de este momento su mayor producción. El inicio de las acuñaciones de la Turiazu provincial, se inicia con emisiones de ases en bronce. La pervivencia del nombre en el municipio romano de Turiasso, localizado en la actual Tarazona, ha hecho suponer que la antecesora celtibérica pudo haber ocupado el mismo lugar o situarse en sus proximidades.

(ka - turiazu)
Su ordenación se basa en criterios estilísticos, complementados con la información de los tesoros. En esta sistematización, los denarios de Turiazu vertebran la ordenación de unos grupos donde las emisiones de bronce se ordenan generalmente sin dificultad al adoptar un estilo similar al adoptado en las series de plata. La leyenda del reverso permaneció invariable desde la primera hasta la última emisión bajo la forma tu.r.i.a.z.u, un nominativo singular que corresponde al nombre de la ciudad. Se utilizó para la leyenda el signario ibérico oriental, y únicamente en las primeras series aparecen algunos signos arcaizantes y errores de grabado.
Los signos ka + tu, o en emisiones con ka + ś + tu, y que aparecen en el anverso de numerosos denarios y de algunos bronces, no se prestan a una explicación fácil y sus diferentes combinaciones complican adicionalmente su lectura.

(ka - tu - turiazu)
Esta ceca emitió denarios, quinarios, unidades y mitades, que repiten la leyenda Turiazu, la pieza arqueológica más singular de cuantas ha proporcionado la ceca, es un cuño de anverso que sirvió para fabricar denarios de la abundante serie ka- ś -tu (Gozalbes 2007).

(ka - ś - tu - turiazu)
El Cipotegato

En el acto principal de las fiestas de Tarazona se basa en el "Cipotegato", un personaje enmascarado con traje de arlequín que recorre la ciudad bajo una lluvia de tomates lanzados por la multitud. Antaño le tiraban pelotas duras recubiertas de espuma, ahora son tomates.
En el anverso de las primeras cecas solo se lee ka, en las demás ka + tu, en adelante añaden una supuesta sibilante ś, un glifo con forma de eme mayúscula (
), de la cual, nosotros creemos que es abreviatura de “soldado” (-sken). ZIPOTZ es como se llama al “tapón de lacra con sello”, muy similar a la forma de las monedas, y KATU es “gato” en vasco.

En las primeras emisiones monetales del periodo de Augusto, en el anverso aparece una cabeza femenina con la leyenda TURIASU y en los reversos aparece la cabeza del emperador Augusto. Más tarde, en otra serie de emisiones monetales, se sustituye la cabeza femenina del anverso por la del emperador Augusto con la cabeza laureada. El sestercio es reseñable por presentar en el reverso a Augusto divinizado sentado sobre la silla curul, con un “cetro” en la mano izquierda y un rayo en la derecha.
Hoy asociamos al Cipotegato con un arlequín que huye de los tomates, pero algunos historiadores ven en sus orígenes una parodia o evolución de los antiguos oficiales o "bedeles" que acompañaban a los magistrados romanos. Antiguamente, personajes similares a este personaje abrían paso a las autoridades durante las procesiones y actos públicos. El Cipotegato acabó representando la figura que recibía las iras o bromas del pueblo, una inversión carnavalesca del orden jerárquico romano.
Topónimo celtizado?
Un topónimo, que originariamente es indígena, una vez celtizado o romanizado nos puede aparecer con pérdida de vocal inicial o final, como (i)Turissa (Tossa de Mar), Ibarca (Barca), Iaspis (Aspis), etc. Pero la ka el anverso de las primeras cecas se sitúa donde correspondería una tu del topónimo.
El topónimo de Turiazu ha perdido, por aféresis céltica, una vocal inicial i (*iturriaku), y probablemente también la ka del locativo-abundancial.
Tovar también defendió que la forma actual Tossa y la Iturissa citada por Ptolomeo podrían referirse al vasco ITURRI (fuente). El propio topónimo turiazu parece tener una relación directa con el agua según Francisco Villar; que en su exhaustivo examen de la raíz Tur-, observa que es una forma muy frecuente en topónimos hispanos antiguos y modernos, y que en la mayoría de casos coincide con los modelos típicos de la hidronimia paleo-europea, a la que Venemann llama “vascón europeo”.
Ejemplos claros de este modelo son el río Duero y el Turia levantino, mencionado por Avieno como Tyrius. No obstante, para el caso de Turiaso, que se podría considerar como un topónimo pre-celtibérico, Villar muestra algunas cautelas, señalando respecto a su raíz:
«Baste decir que admitiría una aproximación etimológica con el vasco ITURRI ‘fuente’ en la misma medida que ‘Turissa’. Aunque también podría contener un elemento toponímico de los aquí estudiados, pero incorporado a la lengua de los celtíberos y subsiguientemente sufijado ‘more celtiberico’».
Quedaría abierta, en opinión de Villar, la posibilidad de que la forma del topónimo pre-celtibérico fuese *Turias, siendo la forma turiazu únicamente una adaptación a la morfología celtibérica.
El vocalismo en A (Ka) se toma contraria a la fonética indoeuropea, y se cree que influenció en la aparición de aspiraciones en el aquitano. Como hemos dicho anteriormente se dio la palatalización o satemización en lenguas romances de la /k/ hacia un valor /t͡ʃ/ o /t͡s/ (ch), y más tarde fue a /s/ss/x/.
*kai-turr-ia-ku >> *ituriazu >> Turiazu >> Turiasso >> Tarazona

Francisco Roda Hernández, expresa en su publicación EL CIPOTEGATO DE TARAZONA Y PERSONAJES SIMILARES que fueron los romanos que ya la denominaron TURIASO con un significado de “lugar de abundantes aguas”. Los estudios modernos han mantenido la interpretación del topónimo en un sentido similar.
Gozalbes nos trae buenas reflexiones sobre etimologías posibles en su publicación de LA CECA DE TURIAZU, 2009. Finalmente, Faria ha querido ver en el sufijo -asu un antecedente del sufijo vasco medieval -(a)zu, bajo el que el que se escondería una idea de abundancia o frecuencia.
KAI.
Es esta, una zona con otros topónimos basko-ibéricos antiguos (pre-celticos) con inicio en KA-, KALA-, estando Tarazona en la base del monte KAI, al que los romanos llamaron Mons Caius y hoy llamado Moncayo.
Este topónimo parece proceder del latín Mons Caius > Mon(tem) Cai(um) > Moncayo, aunque en la Edad Media también se le conoció como Cacum y Chaunus. Marcial, el poeta latino bilbilitano anteriormente citado le dedicó su conocido epigrama:
Luci, gloria temporum tuorum,
qui Caium veterem Tagumque nostrum
Arpis cedere non sinis disertis.
En la toponimia prerromana -AI- es un radical de “altura” o un sitio “elevado”, que puede ir prefijado; con L- (Lai-); con el hidrónimo AM- (Amai-); con S- (Sai-); pero también con esta K- (Kai) asociado a un “contenedor elevado”. En vasco KAI es un “contenedor” que crea voces para llamar a una Cárcel, a la Jaula, etc. También como un “contenedor de agua” se ven los muelles de un puerto marinero, por ello KAI tiene significado de “puerto” en vasco. La vocal i es agua, estando presente en infinidad de vocablos: IBON, ITSASO, IBI, ITOGIN, IRA, etc
El Mont-Cai contiene la fuente de agua más grande de Europa siendo un “contenedor de agua” del que surgen a borbotones unos 1.500 litros por segundo como término medio, y dependiendo de la época hasta 2.300 litros por segundo.
Bibliografia:
- La ceca de Turiazu, MANUEL GOZALBES FERNÁNDEZ
- El Cipotegato de Tarazona y personajes similares. FRANCISCO RODA HERNANDEZ