La caza y los zig-zags son símbolos asociados, unidos simbólicamente están presentes en puntas de lanza y en el arte desde el paleolítico europeo. Estas formas de zig-zags horizontales en serie se caracterizan en “RAMIFORMES” como en la imagen y “pierniabiertos”.

Beltrán denominaba “ramiformes” a aquellos que presentan un cuerpo central en posición vertical del que parten hacia ambos lados series de zig-zags paralelos. Los pierniabiertos en series horizontales simples no unidas por barras verticales que aparecen en cerámicas de épocas diversas y que se desvinculan simbólicamente de los anteriores.

Uno de los hallazgos “ramiformes” más importantes se dio en un abrigo rocoso de la localidad de Villabruna, en el norte de Italia. Fue localizado un enterramiento de un cazador recolector datado hace 14.500 años. Cubriendo el cuerpo yacían colocadas unas piedras pintadas. Dos de aquellas piedras, la piedra n° 2 presenta un dibujo con paralelos en el centro-sur de la Península Ibérica. Según los arqueólogos, la piedra fue pintada “in situ” después de ser colocada sobre la tumba, y los arqueólogos afirman que probablemente sea una representación esquematizada del humano enterrado (un joven CAZADOR).

 (Series en zig-zag de Los Chaparros (1 y 2), Riparo Villabruna (3), El Vidre (4) y Or (5-7). 1 y 2 según Calvo; 3 según Broglio; 4 según Bosch; 5-7 según Martí y Hernández) (derecha ídolo oculado ibérico)

Las lenguas antiguas del mediterráneo hacen una asociación de la forma gráfica de la sadhe fenicia con el campo semántico de la CAZA. Esto puede tener explicación en su origen en el arte paleolítico europeo, y que posteriormente cruzaría el mediterráneo trasladándose al norte de áfrica junto con el haplogrupo V88.

Este haplogrupo de ADN conocido como V88 (R1b-L754, xV88) es “hermano” del haplogrupo encontrado en la población italiana de Villabruna (R1b-L754, xP297). De este V88, que hoy se asocia al sur de Italia y norte de África, algunos genetistas proponen un origen europeo. Según Michael R. Maglio, la multilateración biogeográfica (BGM) ilustra el flujo direccional, así como los orígenes cronológicos y físicos a nivel de haplogrupo, y las relaciones filogenéticas resultantes para R1b-V88 respaldan un origen IBÉRICO, una expansión mediterránea y una migración de regreso de Europa a África. (“Y Chromosome Haplogroup R1b-V88: Biogeographical Evidence for an Iberian Origin”).

Posiblemente, este flujo de regreso a África, sea la explicación de los ojos azules entre los tuareg y bereberes actuales. Ojos azules habituales entonces entre los cazadores-recolectores europeos como el hombre de Villabruna (Italia) o el ibérico del hombre de La Braña (León-España).

 La doctora Cristina Valdiosera, en un estudio arqueogenómico desarrollado por las universidades de Burgos, Córdoba, Huelva, Uppsala (Suecia) y del Instituto Nacional de Ciencias de la Arqueología y del Patrimonio de Marruecos, demostró que una migración desde iberia (mezcla de agricultores y cazadores recolectores) atravesó el estrecho de Gibraltar, desencadenando la agricultura en el noroeste de África hace 7400 años.

Las migraciones siempre tienen dos direcciones, el Centro Dan David para la Evolución Humana y la Investigación Biohistórica de la Facultad de Medicina de Sackler en colaboración con el Dr. Omry Barzilai, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, y sus colegas de Austria y Estados Unidos, han demostrado que los auriñacienses llegaron a la actual Israel procedentes de Europa hace unos 40.000 años. En el oriente próximo, se analizaron cuatro muestras de ADN de niños enterrados bajo el suelo de casas filisteas de la Edad del Hierro temprana, todas y los resultados revelan un 14% más de ADN de ORIGEN EUROPEO en sus firmas genéticas (las muestras de la Edad del Bronce un 2-9 %). Aunque los resultados no son concluyentes, sí sugieren que este origen europeo proceda casi con seguridad de Grecia, Creta, Cerdeña e incluso de la PENÍNSULA IBÉRICA.

La secuencia geográfico-temporal de esta forma asociada al alimento, primero como cazadores-recolectores y posteriormente como agricultores, es muy amplia y ha acompañado a los humanos asentados en torno al mediterráneo durante miles de años. La supervivencia, gracias a la abundancia de alimento, se ve reflejada en esta forma, que los modernos apenas reconocemos.

Los diferentes grupos humanos de esta parte del mundo toman estas dos formas para nombrar algunos términos de un campo semántico relacionado con la COMIDA y con CRECER LA FAMILIA. La arqueóloga y antropóloga Maria Gimbutas nos trajo su interpretación de las “marcas” o grafías con M en la antigüedad, indicándonos:  “El zigzag alterna con el signo en M, que no es otra cosa sino un zigzag abreviado. En épocas magdalenienses y, más tarde, en la Vieja Europa, se encuentran zig-zags y emes grabadas o pintadas en el interior de formas uterinas y lenticulares (vulvas) que sugiere la afinidad simbólica entre el zigzag, la M, la humedad femenina y el fluido amniótico”.

(imagen Caldero de Mojacar)

 Estos son algunos ejemplos que toman un sonido SK/SD y M.

  • Egipcio: muerto (pj. lanzamiento de arpón) toma un valor fonético SKR.
  • Fenicio: caza, arpon, anzuelo (sadhe) toma un valor fonético ShD.
  • Hausa: matar (kashe) toma un valor fonético KSh.
  • Touareg: alimentar (senkes) SNKS; sable (stakouba) STKB, garras o navaja hoja curva (isker) SKR.
  • Vasco: bebé que mama (ASKEI); comida (BASKARIA); alimento (AZKARRI); familiar (AZKAZI); anzuelo (ZOKOR, XINK, AMU), caña (ZEZKA), recipiente de alimentos (ASKA), caza (EIZKETA), municion (EIZAKIN); flecha, lanza, dardo, saeta, venablo (AZKON); ganar por las armas (UZKALDU), toman un valor fonético ŚK-.
  • Griego: matar (skotóno) y recipiente de alimentos (askoi) toman un valor fonético SK.
  • Latín: con un valor fonético M tenemos lactancia (mamma), comer (mando, manduca, mordere, mortariolum, etc.), crecer en edad o adulto (magnus), mujer, o muerte; con un valor fonético SK para carne (escam), pesca (piscatio), alimentar el ganado (pascere).

Es posible que haya una relación entre el alfabeto púnico, los sistemas iberos (septentrional y tartésico), y los de África septentrional (líbico y tifinagh). Pero estas correspondencias en las formas graficas de estos sistemas del occidente mediterráneo no son tan claras en los sistemas de escritura del mediterráneo oriental, sobre todo con las vocales.

Para Joan Ferrer i Jané, la ibera ś (S1 o M) procede de la fenicia shin, y las diferentes s de la sadhe, y varios autores creen que las sibilantes del ibero encajarían como formas derivadas de las tres sibilantes existentes en la escritura fenicia: samekh, shin y sadhe. Es por ello proponen que la escritura paleohispánica “probablemente” adaptó las tres sibilantes procedentes del alfabeto fenicio, manteniendo valores compatibles con el de una sibilante. Claramente contrarios a la idea de Gómez Moreno.

Sobre las similitudes de algunas de sus formas, entre los glifos fenicios y los paleohispánicos (PH), parece que hay unanimidad en la mayoría de autores, pero siendo los signos problemáticos la zayin, sadhe, shin y pe. Un glifo ibérico con forma de eme mayúscula (S1) M se asemeja a la shin solo por su forma de W invertida, pero los significados ideográficos de la M se ajustan más en forma y significado a la sadhe del alfabeto fenicio, y concordante también en los demás alfabetos herederos. La sadhe representaba un sonido silbante, alveolar, predorsal y velarizado transliterado como /ṣ/ o /sˤ/, aunque otros autores defienden el sonido compuesto /tṣ/ o /tsˤ/.

El origen de la sadhe NO ES DEL TODO CLARO, con forma de W con PIE IZQUIERDO aparentemente es un glifo que deriva de la asociación IDEOGRÁFICA con un “arpón”, en vez del propuesto “anzuelo” en fenicio. En hebreo la tsad (צד) significa “cazar” y su cognado árabe ṣād (صاد) significa tanto “cazar” como “pescar”.

El dialecto bizkaino del vasco tiene lexicalizado unas voces como “SATEI” que es un Palo puntiagudo para ser clavado. “SARDE” es una Horca o Tridente (un peligroso apero de labranza); "AZKON" es una flecha, lanza, dardo, saeta, un venablo. En griego con raíces similares, SK/SC, tenemos skotóno significando MATAR.

Algunos signos jeroglíficos egipcios son ideogramas y otros son fonogramas. Según la lista de Alan Gardiner, que clasifica los jeroglíficos egipcios en 26 subgrupos, y que el egiptólogo británico realizó en su Gramática de la lengua egipcia, estos subgrupos suman 763 jeroglíficos.

GLIFO CODIGO FORMA VALOR FONETICO SIGNIFICADO
T19 arpón ḲS hueso, marfil, arpón
T20 arpón ḲRS
T22 flecha SN dos
Aa7 Herramienta (lanzador de arpones) SKR muerto

 

La que se corresponde con un “arpón” es tanto un biconsonántico ḲS (T19) como un triconsonánticos ḲRS (T20). El glifo Aa7, que es representado por una herramienta, es la abreviatura de MUERTO, inmolado, toma un valor fonético SKR. (en reconstrucción egipcia toman como base la vocal e; SN>SeN)

(imagen superior, propulsor para lanzar un AZKON Magdaleniense)