Aún hoy no se sabe a ciencia cierta el valor fonético de los diferentes glifos asociados a sibilantes del ibero, y la adopción del alfabeto latino parece que tampoco ayuda mucho, los N.P. ibéricos de Ascoli en alfabeto latino no diferencian entre /s/ y /ś/.

Noemí Moncunill del Departament de Filologia Llatina de la Universitat de Barcelona, en su tesis sobre el ibero nos dice que: “las transcripciones del ibérico en escrituras alfabéticas no reportan la distinción entre s y ś, lo que es lo mismo que decir que, cuando el ibérico está escrito en alfabeto latino o griego, no aparece una oposición gráfica -ś-/-s-. Este hecho podría ser tomado como indicio, por tanto, que las sibilantes ibéricas no se distinguían en función de una modalidad articulatoria sorda o bien sonora, ya que, de haber sido así, las transcripciones alfabéticas deberían podido hacer notar su diferenciación”.

 

Según Eduardo Orduña cree que, aunque en aquitano tampoco se distinguen los dos puntos de articulación de las sibilantes vascas, “el hecho de que algunos elementos aquitanos tengan cognados vascos obliga a considerar la distinción en ibérico.” Nada extraño, el griego clásico parece que no había distinción fonológica entre la sibilante sorda y la sonora.

 

Es un problema añadido que el aquitano solo esté testimoniado entre los siglos I-III d.C. y sus registros son durante el contacto lingüístico con el latín. Parece que el aquitano hizo entonces un uso “no sistemático” de las grafías latinas de S, SS, X, XS, y esto sugiere que tenía o empezó a tener más contrastes fonológicos entre las sibilantes de las que permitía el alfabeto latino.

 

Estas grafías latinas del aquitano con duplicación de S y X, hicieron pensar a Mitxelena que la lengua vasca anterior al aquitano, el proto-euskera hablado desde el S. V a.C. hasta el año 1 (con posible contacto con el celta), habría tenido como mínimo cuatro sibilantes [*s, *ts, *z, *tz].

 

Lo mismo parece ocurría en el ibero-romano, a la vista de la toponimia de aquella época, por ejemplo, en el topónimo de Turissa (actual Tossa de Mar) y que en euskera moderno seria traducido como Iturritza (Fontaneda). Turissa (Tossa) fue un asentamiento romano del siglo I a.C. y probablemente era llamada Iturrika por los nativos, que con la palatalización latina de /k/ a /t͡ʃ/ o /t͡s/ (más tarde a /s/) y ante la limitación alfabética latina los ibero-romanos la nombraron Turissa. Sabemos que los greco-romanos eliminaban algunas vocales en inicio de topónimo, sobre todo la /i/, siendo la forma más plausible de este topónimo antiguo a orillas del mediterráneo Iturrika>>Turissa. Con igual topónimo fue llamada también una ciudad vascona que se situaba en plena vía Astorga-Burdeos, entre Pamplona y los Pirineos, y que también fue registrada como Iturissa y Turissa. En esta gama de topónimos de época romana está incluido el nombre de Turicum (Zurich): Turika>Turic-um>Turich>Zurich.

 

En los grafitos de Iruña-Veleia vemos como ya aparece la Z, aunque aún son utilizados S y Z sin aparente distinción fonológica. Quizás esta última letra Z aun fuera temprana y novedosa para los habitantes de Iruña-Veleia. La ciudad tiene su etapa de mayor esplendor en el siglo II, estando ocupada hasta mediados del IV d. C.  La vemos en las ostracas con texto “ZUTAN/SUTAN”:

  • nº 13364  con texto:  GIIVRII ```ATA´´´ ZVTAN / AIIIN X ``IIISVS´´ TA / IIGIN BADI ZVR
  • nº 13371  con texto A:  GIIVRII ATA ZVTAN GIIVRII 
  • nº 13371  con texto B:   `YAVHII´´´ / ZVTAN / IZANA
  • nº 17050  con texto: GIIVRII ATA SVTAN SIIR'A ANA, SAN TV // ISAN BII TI SIIVRII ISIINA IITOR

 La diferenciación entre las sibilantes vascas actuales pudo darse por razones internas, y acentuarse en época tardía, por contacto con el latín, este es un planteamiento que puede explicar la variante vasca con el abundancial arcaico aka>>aga presente en el vasco Iturriaga (Fontaneda), un arcaísmo frente a los evolucionados Iturritza, Ituritz, Iturriza, como el catalán de época romana Turissa, o la evolución de Turik-um>Zurich.

 

Theo Vennemann de la PALEOLENGUA EUROPEA anterior a los celtas, en su publicación “LINGUISTIC RECONSTRUCTION IN THE CONTEXT OF EUROPEAN PREHISTORY”, hace un inventario consonántico del Europeo Antiguo (al que llama Bascón-Europeo) propone 6 oclusivas (p, b, t, d, k, g), SOLO UNA SIBILANTE fricativa sorda (s), dos velares (m, n, con una variante asimilatoria velar ante oclusiva velar), y dos líquidas (I, r) más las glides (j, w). No hay seguridad sobre la labiovelar sorda, ya que al existir secuencias prevocalicas su-, etc., pudo ser simplemente una secuencia ku- (Cc).

De igual forma Ranko Matasovic, en su Etymological Dictionary of Proto-Celtic también propone SOLO UNA SIBILANTE para el proto-celta, la fricativa alveolar sorda /s/.

 

Entrando en este asunto, Luis Silgo Gauche hace una recopilación de las posturas de varios autores en su publicación “EL PROBLEMA DE LAS SILBANTES IBÉRICAS”, recogiendo enfrentadas opiniones sobre el tema, no quedando claro cuál es sorda o cual es sonora. Sumando a esta problemática tenemos el hecho de que las epigrafías latinas no se transliteran todas las sibilantes del ibero ya que en la antroponimia latinizada ambas silbantes aparecen reproducidas por S, sea cual sea su posición. Silgo, como párrafo final en su publicación dice:

no debe bloquear esfuerzos emprendidos en direcciones distintas u opuestas a las que aquí se señalan.”

 

Mitxelena opinaba, sobre las coincidencias entre el proto-euskera y el ibérico, que las sibilantes del ibérico presentaban “indicios de neutralización en contextos similares a los del vasco”. Tanto Michelena como Trask creían que el sistema de las sibilantes vascas podía basarse en una oposición fortis/ lenis (determinada por el contexto) más que en una oposición entre sordas/ sonoras.

 

V. Valeri en su publicación "ANCORA A PROPOSITO DELLA COMPARAZIONE BASCO-IBERICA" comparó el sistema de las antiguas consonantes vascas, según su opinión lo mismo podía ser postulado para el ibérico, si bien la existencia de "anomalías" (en concreto para las silbantes la inversión de grafías entre ibérico oriental y grecoibérico o la falta de correspondencia de las notaciones de estas silbantes en latín y griego con las correspondientes ibéricas) plantearía la inadecuación entre el sistema fonológico del ibérico y sus transcripciones.

 

De Hoz 2003 (ver también De Hoz 2011, 249), a partir de las equivalencias entre numerales propone en ibero una oposición apical/ dorsal similar a la del vasco moderno. Las correspondencias parecen ser ibérico s = vasco z, y el ibérico ś = vasco s, confirmando lo establecido por Michelena 1985, 366 (ver también Simkin 2017). Entre los términos iberos y vascos estudiados para ello están bios/BIHOTZ, kais/GAITZ, iskeŕ/EZKER, sar/ZAHAR, ars (si aquitano HARS es vasco HARTZ), bels/BELTZ, sesin/ZEZEN, śani/SEHI.

 

En vasco, antiguamente, siempre se tendía hacia las fricativas al principio de palabra, s, z, y, x (ZAKUR), hoy en día también puede haber africadas (TXAKUR). Al final de palabra la tendencia se fue inclinando más hacia las africadas (corpus > GORPUTZ), etc. Pero estudiosos toman estas diferenciaciones entre sibilantes como una evolución fonética interna del euskéra de época más reciente (o medieval). La palatalización del latín que hemos nombrado en lenguas romances de /k/ a /t͡ʃ/ o /t͡s/ pudo ayudar, y que más tarde se dio a /s/. El ejemplo es el francés y el español cent/cien se pronuncian con /s/ y /θ/ iniciales respectivamente. Con esa evolución, gracias al latín, podría explicarse las secuencias evolutivas vascas: KOKOLO>TXOTXOLO; sorioneke>>SORIONETXE; eke>>ETXE; kakarramendi>>TXATXARRAMENDI (isla de Portuondo).

Paralelamente, el castellano también sufrió un reajuste y diferenciación de las sibilantes, un cambio fonético ocurrido durante los siglos XVI y XVII. El español medieval disponía de 7 fonemas sibilantes y se redujeron a 4.

En el léxico actual vasco podemos ver que las distintas sibilantes son usadas para una diferenciación semántica, pero en algunos casos, y aun variando de sibilante, no se da un cambio semántico. Como ejemplo de este caso tenemos:

  • EIXA: arado de una púa
  • EISA: arado de una púa
  • EIZA: arado de una púa; caza.

Lo mismo sucede con ANEXKA/ANEZKA: lanzadera del telar; AZKE/ASKE: libre, liberado; AZKA/ASKA: liberar, respirar; zanja, acequia; vasija, recipiente; artesa, abrevadero; pisada o huella.

 

Joan Ferrer i Jané, en su publicación LAS DUALIDADES SECUNDARIAS DE LA ESCRITURA IBÉRICA NORORIENTAL, repasa las dualidades presentes también en vocales y consonantes continuas, a las que llama “dualidades secundarias”. Se llama dualidad, a los glifos diferenciados normalmente por solo un trazo y que representan sonidos próximos. Indica para la sibilante /S/ lo siguiente: “Las dualidades de las sibilantes se detecta con claridad en el abecedario del Castellet de Bernabé”, presenta el autor los variados y claros ejemplos de estas dualidades, que se presentan en el mismo soporte o epígrafe.

En la publicación del mismo autor, EL ORIGEN DUAL DE LAS ESCRITURAS PALEOHISPÁNICAS: UN NUEVO MODELO GENEALÓGICO, Joan Ferrer i Jané propone un modelo de genealogía situando a las escrituras meridionales y nororientales en un mismo nivel respecto de una escritura paleohispánica original. Analiza las dualidades de la escritura paleohispanica original e indica que:

Es plausible pensar que en origen las marcas añadidas a los signos base eran claramente identificables como marcas y que sólo posteriormente se integraron como parte del signo.”

 

Explica Ferrer que:

una posible explicación sería que en la escritura paleohispánica original el mecanismo de la marca no distinguiera exactamente el concepto sordo-sonoro”. 

 

Toma el autor otra posibilidad, la de que en la escritura paleohispánica original existieran tres variantes de cada signo (Ferrer 2010, 107, nota 122), como sucede con los signos ke y ka en la escritura ibérica nororiental. Indicándonos que en la propuesta de reconstrucción no se tienen en cuenta esta posibilidad, a la espera de que se confirme, o no, “el uso de trialidades” en las escrituras meridionales.

 

El “mecanismo de la marca” al que hace referencia Ferrer, puede esconder más intenciones en su uso, y uno de ellos puede ser la ligadura entre formas, glifos similares y/o vocales. Podemos ver como en algunos plomos se presentan en la misma pieza diferentes tipos de sibilantes “tipo zigzag”, con un variado número de trazos, diferenciados claramente, diestros y siniestros, o incluso vemos el glifo Q (S1) con trazos añadidos o ligaduras.

 

La Q (S1), como ś, ofrece una fonología “difícil y compleja” en muchos casos, como por ejemplo en los segmentos:  

 

/-lśt-/-lśk-/-rśl-/-rśb-/-ŕśd-/-rśk-/-ŕśt-/-nśt-/-rśŕsśr.

 

Este ejemplo último, que vemos en la imagen, es de un plomo encontrado en el oppidum de Pech Maho, situado en la región de Occitania francesa. (REF. Hesperia: AUD.05.38. REF. MLH: B.7.38.)

 

(imagen arriba, REF.Hesperia: AUD.05.38. REF.MLH: B.7.38.)

(imagen arriba, REF.Hesperia:T.00.02. REF. MLH: C.0.2b.)

(imagen arriba, REF.Hesperia:PYO.01.02. REF.MLH: B.08.02)

La posible “trialidad” que nos avanza Ferrer para las sibilantes en la escritura paleohispánica original, también nos abre la posibilidad que no fueran diferentes fonemas sino un “complejo fónico”, variantes vocálicas o silábicas complejas, puesto que muchos segmentos con esta sibilante Q (S1) no son entendibles sin el apoyo de una vocal. No puede descartarse la posibilidad de que las sibilantes también tuviera su/s dualidad/es, como se aprecia en T.00.02.

 

En la mayoría de abecedarios no está presente la ś (Q / S1); no está en la fusayola Can Rodon y que Ferrer lo toma como abecedario; ni está en el abecedario de La Tor de Querol; ni en Tos Pelat (Moncada); ni en Castellet de Bernabé donde no aparece junto las sibilantes. Tampoco en el posible abecedario del Tossal de Sant Miquel (Llíria). En el abecedario de l’Esquirol no está junto la única sibilante, pero aparece en otra epigrafía del abrigo rocoso. Aparece en el abecedario de Ger junto una sibilante tipo zigzag. En abecedarios meridionales de tipo “Espanca”, Q está en Villasviejas detrás de S y KE (o variante de ke).

(arriba: Pesa de telar. TE.11.26)

Según explica Carme J. Huertas, el método de transliteración fonética consiste en pasar cada uno de los caracteres ibéricos a su equivalente en el alfabeto latino, y puntualiza:

“Este método es reduccionista ya que desestima variantes fonéticas, así como otros posibles significados de los glifos”.

 

Si el sistema egipcio, siendo de una etapa muy anterior al fenicio, ya usaba policonsonanticos, es muy posible que sistemas intermedios más antiguos que el fenicio también los tuvieran, como el elamita cuneiforme del que sabemos que si los tenía. En las escrituras paleo hispánicas, es posible que estén presentes algunos poli-consonánticos y no solo valores semi-silábicos. Puede que solo las veamos como dualidades, o “trialidades” como nos avanza Ferrer, e incluso abreviaciones esporádicas como p (kentis) o & (eban).

 

Varias cecas ibéricas suman este glifo, fuera de su raíz toponímica y solo en determinadas emisiones tardías de la ceca. Como final de leyenda numismática, siendo también sospechosa su aparición aislada sin contexto alguno en ellas, pudiendo significar una “marca” de registro, calidad, abreviatura, pesaje o cantidad. 

 

Bilbilis

vM& (Kese) 

Q

 

Si el uso de ś o Q(S1) es más frecuente en final absoluto, que parece indicar más bien límite de morfema, podría también haber sido utilizado como un determinativo, algo ya visto frecuentemente en el sistema egipcio anteriormente nombrado.

A la hora de solicitar a los especialistas una revisión de este signo Q, nos vienen a la mente varias razones:

 

No está muy claro el valor fonético de la ś (S1 o Q).

La diferenciación fonética de las sibilantes ibéricas (M / Q) no se trasladó al usar el alfabeto latino ni griego.

En los abecedarios raramente aparece ś (S1 o Q).

Tenemos propuestas de tres sibilantes para la escritura ibera como la de Ferrer.

Vemos epigrafías con cuatro o más sibilantes diferenciadas en el mismo soporte.

Como ś, ofrece una fonología “difícil y compleja”.

 


Blibiografia:

  • EL ORIGEN DUAL DE LAS ESCRITURAS PALEOHISPÁNICAS: UN NUEVO MODELO GENEALÓGICO; Joan Ferrer i Jané
  • LOS ABECEDARIOS IBÉRICOS: ESTADO DE LA CUESTIÓN; Joan Ferrer i Jané
  • ONOMÁSTICA IBÉRICA Y VASCOAQUITANA: nuevos planteamientos. Eduardo Orduña Aznar
  • EL PROBLEMA DE LAS SILBANTES IBÉRICAS; Luis Silgo Gauche
  • LENGUA Y ESCRITURA EN EL SUR DE ESPAÑA Y DE PORTUGAL, Antonio Tovar.
  • LÈXIC D'INSCRIPCIONS IBÈRIQUES (1991-2006). Moncunill Martí, Noemí . Universitat de Barcelona. Departament de Filologia Llatina
  • LA ESCRITURA IBÉRICA. Boletín de la real academia de la historia. Manuel Gómez-Moreno.
  • LAS ADFINITAS DE LAS LENGUAS AQUITANA E IBÉRICA. Xaverio Ballester
  • HESPERIA-Banco de Datos de Lenguas Paleohispánicas