Hace 18.500 años, el cuerpo de la Dama Roja se colocó dentro de una cueva, de lado tras un gran bloque de piedra derrumbado, sobre el cual se realizaron algunos grabados lineales contemporáneos al depósito del cuerpo que se han interpretado como representaciones esquemáticas de una mano y de un triángulo púbico. En un estudio sobre DNA (seda) del 2024, asignaron con éxito DNA de renos y mamuts, además de dos muestras humanas (niveles 122 y 126) del haplogrupo U y otra perteneciente al haplogrupo R, típica del Pleistoceno superior en Europa.
La cueva del Mirón (https://maps.app.goo.gl/1NKvc6MabpSHY2gY9) es un yacimiento clave para entender las costumbres de nuestros ancestros del Paleolítico, siendo el primer enterramiento encontrado en la Península Ibérica del período Magdaleniense.
Manuel González Morales, catedrático de la Universidad de Cantabria fue el director de las excavaciones del Mirón, quien trabajó junto a Lawrence G. Straus, de la Universidad de Nuevo México además de otros.
El estudio de los huesos humanos de esta cueva aportó datos sobre los rasgos físicos, el estado de salud y la dieta del individuo enterrado. Se trataba de una mujer de entre 30 y 40 años, con unos 59 Kg de peso y 159 cm de estatura, que la sitúan dentro de los valores esperados hoy día para una mujer de complexión fuerte, pero sin embargo su estatura era elevada comparándola con otras mujeres de su misma época halladas en Francia, Italia o Europa central. La robustez y marcas musculares de los huesos de sus piernas y hombros indican que realizaba una elevada actividad física, y por la robustez interna de los huesos de sus pies seguramente usaba calzado de suela blanda, tipo mocasines, como otros individuos de la época. En sus huesos no se encontró signos de enfermedades que aclaren la causa de su muerte. Los incisivos de su mandíbula estaban muy desgastados probablemente debido a su uso como herramienta en diversas actividades, como trabajar piel o fibras vegetales. El estudio de las estrías dejadas por los alimentos en la superficie de sus muelas, junto con los restos de sarro acumulado en ellos y el análisis químico de sus huesos revelan una dieta muy rica en carne, pero con contribuciones substanciales de pescado (probablemente salmón) y algo de alimentos vegetales como semillas y setas.

El cuerpo fue colocado cuidadosamente en un lateral de la cueva, alejado de la entrada, pero donde aún llegaba la luz al atardecer. Esta característica de orientación solar se ve también en santuarios ibéricos del bronce. Originalmente se encontraría depositada de lado y algo flexionada con la espalda hacia un bloque de piedra caído y el pecho hacia la pared. Sobre la superficie del bloque caído se grabaron formas de líneas cuyo significado desconocemos, pero que podrían representar al sexo femenino ya que hay un motivo en “forma de V”, que podría representar un triángulo púbico, y otro que podría interpretarse como “una mano” esquemática con sus cinco dedos. Las líneas grabadas en la pared también están realizadas en el momento del enterramiento.

Pigmentos Rojos.
Lo más representativo e importante del conjunto es que TODO él estaba impregnado de ocre rojo muy puro, de ahí el sobrenombre de la “Dama Roja”. La práctica de cubrir con tinte rojo los huesos de los muertos por el homo sapiens es antigua, pero en el caso de este nombre aquí está inspirado en “La Dama de Paviland” encontrada en el Reino Unido, otro esqueleto de 33.000 años de antigüedad cubierto de ocre, y que finalmente resultó ser de un hombre.

El pigmento del Mirón, es un ocre de color especialmente intenso que procede de una zona localizada a más de 20 km de distancia, lo que nos hace pensar que fue traído ex profeso para la ocasión. Este ocre, junto con un gran cristal de cuarzo, varias conchas perforadas y un incisivo de Ibex también perforado son las únicas evidencias directas que podemos relacionar con alguna ofrenda. Posiblemente este ocre rojizo sea un pigmento de esfalerita, un mineral del sulfuro de zinc (ZnS) presente en Áliva y Camaleño (Picos de Europa-Cantabria) y de color entre amarillo anaranjado o rojo, pero también presente en el cercano Reocin que es de un color más marrón con tonos diversos (como la de Mina Troya en Gabiria-Gipuzkoa).
Además, en la zona del enterramiento y solamente allí, se ha encontrado una concentración inusual de polen de yerbas quenopodiales cuyas pequeñas flores son blancas y amarillas. La aparición de estos pólenes agrupados, y la ausencia de estos en otras partes de la cueva, sugieren que no se trata de un aporte natural de las plantas del entorno de la cavidad, sino que podría significar un ritual de honores que dispensaron a la difunta, o que la mujer hubiera ingerido ese tipo de plantas con fines medicinales poco antes de morir.
Otra singularidad del enterramiento de la Dama Roja de El Mirón es que de su cadáver faltan la mayoría de los huesos largos y el cráneo. Sabemos que en algún momento estuvieron presentes, ya que se han encontrado algunos fragmentos de tibia y peroné y uno de los incisivos del maxilar.
Aunque no se pueda concluir de manera categórica, los datos paleontológicos apuntan a que una de las formas en la que los humanos del Paleolítico Superior de la Península se relacionaban con la muerte fue mediante la separación de los cráneos del esqueleto del enterramiento original. La mujer de El Mirón parece indicar que no solamente el cráneo, sino otras partes del esqueleto fueron retiradas y transportadas a otro lugar donde pudieron haber sido igualmente ritualizadas. Las evidencias apuntan a que los propios humanos enterraron de nuevo los restos cubriéndoles una vez más con ocre rojo.
ADN en el Mirón.
Un estudio de los restos de la cueva del Mirón, liderado por el Instituto Max Planck con participación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha demostrado la supervivencia de los dos linajes paleolíticos más antiguos en los últimos cazadores-recolectores y las primeras poblaciones del neolítico en la Península. La investigación, publicada en la revista 'Current Biology', ha analizado el genoma de los últimos cazadores-recolectores del final de la Edad de Hielo e individuos neolíticos que vivieron en la península Ibérica hace entre 13.000 y 6.000 años. En total, 11 individuos, dos de los más antiguos del abrigo Balma Guilanyà (Lleida,12.000 años), que investiga un equipo de investigación del Centro de Patrimonio Arqueológico de la Prehistoria (CEPAP-UAB). El trabajo también ha estudiado al la Dama de la Cueva de El Mirón (19.000 años) y ha incorporado los datos genéticos del Paleolítico hasta el neolítico medio publicadas en Europa. Estudios previos habían señalado que el final de la Edad de Hielo fue un periodo crítico para las poblaciones humanas y que solo dos linajes genéticos del Paleolítico Superior sobrevivieron en el oeste y centro de Europa.

El primero, en individuos asociados al periodo crono cultural magdaleniense (20.000-15.000 años), el representante más antiguo de los cuales es el de la Dama de El Mirón, y el otro, relacionado con el epigravetiense (15.000-13.000 años), con el individuo más antiguo en el yacimiento de Villabruna, en Italia.
Después de un periodo de mejora climática ocurrido hace unos 14.500 años, el linaje magdaleniense desapareció y fue reemplazado por el proveniente del grupo Villabruna, que acabó extendiéndose por prácticamente toda Europa Occidental.
Según ha explicado Vanessa Villalba-Mouco, primera autora del estudio, "sobre lo que sucedió en la Península Ibérica hace 13.000 años, sin embargo, había muy pocos datos". Este estudio muestra que el linaje magdaleniense sobrevivió en la península mezclado con el del grupo Villabruna y sin ser reemplazado por este último. Ambos linajes estaban presentes ya hace unos 19.000 años, lo que sugiere una conexión entre dos potenciales refugios genéticos anteriores al reemplazo que se produjo en el resto de Europa y de ello resultó en un ancestro genético que sobrevivió a los últimos cazadores-recolectores ibéricos.

"Estos individuos tenían una mezcla de los dos tipos de linajes genéticos más antiguos: el que data del Último Máximo Glaciar, atribuido a los individuos de la cultura magdaleniense, y el otro, que hallaba en toda Europa central y occidental y que había reemplazado al primero después de la glaciación en todo el territorio excepto en la Península Ibérica", ha detallado Villalba. Los investigadores no saben cuándo se produjo esta mezcla, pero
sugieren que podía haber sido poco después del Máximo Glacial, porque la Dama de El Mirón tiene las dos componentes, con una pequeña proporción del linaje Villabruna, mientras que los de Balma Guilanyà son una mezcla al 50%.
Detección de especies no documentadas en El Mirón mediante sedaDNA.
El término sedaDNA se refiere al ADN antiguo sedimentario (del inglés, sedimentary ancient DNA), que es material genético de organismos que vivieron en el pasado y que se ha preservado en matrices de sedimentos, como los del fondo de lagos, mares u otros humedales.
En El Mirón, los carnívoros y algunos herbívoros, como el RENO ( Rangifer tarandus ), están presentes en cantidades relativamente bajas en los conjuntos de arqueo faunas cantábricas del Paleolítico Superior. Muchos de los carnívoros y osos especialmente grandes no suelen observarse durante los períodos de ocupación humana, lo que sugiere un uso alternado de ciertas cuevas por parte de humanos, carnívoros y osos. Recuperaron con éxito sedaDNA de múltiples especies que no están identificadas entre los restos faunísticos, a saber, Crocuta crocuta, Lynx pardinus, Cuon alpinus, Rangifer tarandus, Falco sp., Columba livia, Pyrrhocoraxsp., Sorex araneus, Talpa europea, Mustela nivalis, Coelodonta antiquitatis y Strix sp . Además, descubrieron especies en ciertos niveles sin registros existentes de sus restos físicos en esos niveles, incluidos los de PANTHERA pardus, MAMMUTHUS primigenius y Vulpes vulpes. Identificaron ADN de reno en el nivel129, sin datar y pobre en artefactos, y en el nivel 128, de edad Gravetiense.

Los niveles solutrenses suprayacentes (127-121) muestran una mayor densidad de restos arqueológicos y materia orgánica con ocupaciones estacionales, pero algo más intensas
El ADNmt humano de El Mirón se parece a los linajes ibéricos del Solutrense
Recuperaron y validaron ADN humano de 10 muestras de sedimentos. El número de lecturas filtradas recuperadas varía, y solo tres muestras de los niveles solutrenses presentaron suficientes lecturas para realizar análisis: muestra ElMiron_1 del nivel 121 (2,5X), muestra ElMiron_14 del nivel 122 (5,6X) y muestra ElMiron_18del nivel 126 (6,4X).
Asignaron con éxito dos muestras (niveles 122 y 126) al haplogrupo U2'3'4'7'8'9, y una muestra del nivel 121no pudo asignarse más allá de ser identificada como perteneciente a la diversidad del haplogrupo R o U, típica del Pleistoceno superior en Europa. Las secuencias de los niveles 122 y 126 exhiben el mismo haplogrupo que el individuo de Malalmuerzo de edad Solutrense (~23.000 años cal BP) en Andalucía (sur de España), y el individuo Solutrense de La Riera (21.011-20.725 años calBP), ubicado a unos 125 km al oeste de El Mirón en Asturias. Tanto los individuos de Malalmuerzo como los de La Riera pertenecen al mismo grupo genómico descrito como el grupo Fournol. La ascendencia Fournol se refiere a la ascendencia similar al Gravetiense definida por un individuo del sur de Francia que se cree que representa genéticamente la diversidad genética LGM ibérica. (El estudio completo en https://www.nature.com/articles/s41467-024-55740-7)
Un video interesante es este: https://www.youtube.com/watch?v=YHz5HNXbUKQ