Barrśkunes fue una de las cecas que más importancia tuvo en la historia prerromana del interior peninsular. Stefanelli (2017: 155-192) han identificado un total de 340 cuños de anverso para los denarios. Las de bronce usaron 48 cuños diferentes de anverso, lo cual supone un número importante de monedas en relación con las emisiones de las cecas del mundo celtíbero y vascón. Un dato importante es que ninguna de las series de bronce parece ser producida por los mismos grabadores que fabricaron las de plata, a diferencia de otras cecas donde los cuños de los dos metales muchas veces se relacionan estilísticamente entre sí.
La ceca de Baśkunes se acuño entre la segunda mitad del siglo II y los inicios del I siglo a.C., con una prolongada emisión de series de bronce y por una conspicua producción de denarios. Se la relaciona con los vascones, que las fuentes antiguas localizan en un territorio situado entre el primer tramo del río Ebro y el Pre-Pirineo occidental. Su localización sigue siendo incierta, aunque en los últimos años se va afirmando la posible localización en el poblado de La Custodia, cerca de Viana (Labeaga 1984; Cepeda (1990: 156-157; DCPH II: 55; Ripollès, 2005: 180; Rodríguez Casanova 2009: 149-150).
Una característica de las monedas “vasconas”, es que a diferencia del típico jinete celtibérico portador de una lanza, en la moneda “vascona” generalmente el jinete lleva un arma corta, generalmente una espada, o a veces un dardo, hacha. Hay una hipótesis poco sólida que da a entender que el mercenario vascón estaría integrado en las tropas de infantería, mientras que el celtibérico actuaría en la caballería. La gran cantidad de monedas de plata (denarios) acuñadas de Barrskunes, es difícilmente justificable dentro de aquel contexto económico, y sólo puede interpretarse como monedas destinadas a pagar a los mercenarios vascones que actuaban como aliados de los romanos.

Las cecas “vasconas” citadas por Ptolomeo son: Alaun (Alagón en Zaragoza); Sekia (Ejea de los Caballeros, Zaragoza); Iaka (Jaca en Huesca; Kalakorikos (Calahorra en la Rioja) y Kaiskata (Cascante, Navarra). Otras monedas “vasconas” pero no citadas por Ptolomeo son, Baskunes o Barskunes; Arsaos; Bentian; Sesars; Arsakos-on; Omtikes; Tirsos; Umanbaate y Olkairun.
La producción de Baśkunes ha sido organizada en 17 tipos emitidos en un arco temporal de ca. 60 - 70 años. La ceca empezó a acuñar monedas de bronce hacia mediados del II a. C., para luego emprender las de plata en las últimas décadas de esta misma centuria. La fase del denario duró unos treinta años, hasta el inicio del I a.C., y se caracteriza por la presencia de la leyenda benkota y por incluir casi toda la fase final del bronce. Hay bastantes indicios para considerar que la ceca terminó de acuñar denarios antes de la guerra sertoriana (Rodríguez Casanova 2009: 14; Stefanelli 2017: 206-208, 216-219), en contraposición a la hipótesis según la cual esta masa de plata estaría relacionada con dichos acontecimientos bélicos (DCPH II: 55-56).

La ceca se dejó de acuñar después del conflicto sertoriano y su numerario apenas siguió circulando mucho más tiempo, porque está ausente en los tesoros de mediados del I a.C. (Stefanelli 2017: 197-206), esto acerca su centro productor a LaCustodia, arrasada por Sertorio y aniquiladas sus gentes que jamás volvió a ser reconstruida.
Los tipos están agrupados y definidos por elementos iconográficos, artísticos o epigráficos, algunos de los cuales son exclusivos de esta ceca. Otros corresponden a artesanos grabadores que estuvieron activos también en otras cecas, algunas bastante lejos de la zona navarra.
Todas las monedas de plata fue acuñada con un peso de 3,75 g en correspondencia con el que tuvo el denario romano del siglo II a. C. (3,86 g). Este dato revela que la ceca se insertó en el circuito de las grandes emisiones de plata del mundo interior un poco más tarde, dado que las cecas que acuñaron antes lo hicieron con un peso teórico más elevado. En bronce, las unidades tienen una media ponderal dominante de 9 g. Estos valores fueron uniformes en el área vascona y celtíbera.
Una característica de la ceca de Ba(ŕ)śkunes fue que nunca emitió fracciones, quizás debido a la ausencia de un mercado local, semejante al de la costa, que exigiera moneda fraccionada para los intercambios cotidianos (Stefanelli 2017: 145-152).
La presencia o no de la leyenda benkota es un elemento que permite dividir toda la producción en dos grandes bloques; en el primero se empleó solo la leyenda baŕśkunes y están incluidos casi todos los grupos de bronce; en el segundo se utilizaron las leyendas benkota y baśkunes y comprende toda la masa de plata y dos grupos de bronce.

SOBRE LA LENGUA ACUÑADA.
La adscripción lingüística de las leyendas ba(ŕ)śkunes y benkota y de la propia ceca al grupo “vascón” son temas de discusión (Estarán y Beltrán 2015: 68-71; Beltrán y Velaza 2009; de Hoz 2017: 130).
Se ha propuesto la posibilidad que fuese un topónimo derivado de un tema proto-celta *braskū (elevado), en el que se verifica la vacilación del grupo líquida con nasal, o sea la /r/. Lo ven como un fenómeno lingüístico análogo al de algunos nombres del mundo celtíbero peninsular. También se han dado hipótesis para atribuirlo al celtibérico, asociándolo a un étimo *bhars- (alto).
Otros autores consideran que la leyenda barrśkunes sería un topónimo en ablativo singular (Villar 1995: 106, 130; Jordán 2007: 762, 824-825). La vacilación de la /rr/ del nombre es apreciable también en el rótulo monetal a partir de las series argénteas, cuando se produjo la caída definitiva, imponiéndose la forma baśkunes.
Las motivaciones de esta caída se relacionan con un proceso de simplificación fonética en el que la consonante líquida era con mucha probabilidad superflua en la pronunciación. Pero esta sustitución no está justificada ni fue definitiva. Algunas emisiones recientes, la del tipo MIB 16, está presente la doble versión de la leyenda. Con el inicio de las series del denario, se impuso la versión breve, más sencilla para grabar en los cospeles de menor tamaño.
Otra leyenda peculiar es benkota que apareció en los anversos de las series finales del bronce y en todas las de plata. Esta palabra se ha interpretado de diferentes formas e imaginaciones, como un magistrado local, un topónimo, en relación con el de la leyenda del reverso, o la marca de valor 50 (Prósper 2012-2013: 9-10). Villar le daba a la ceca un origen céltico a pesar de que bentian claramente no tenga un origen INDOEUROPEO (Villar 1995: 106, 130; Jordán 2007: 762, 824-825).
El hecho de que fuera empleada a partir de un determinado momento de la historia de la ceca, hace suponer que fue usada debido a algún acontecimiento histórico o cambio socio-político que ocurrió en el área navarra, dado que Baśkunes comparte esta leyenda con bentian, otra ceca atribuida a los vascones, aunque no está realmente claro si realmente debe considerarse como tal (Beltrán y Velaza 2009: 125-126). Se descarta la idea expuesta por Domínguez (1997: 141) y seguida en DCPH (II: 55), de que benkota sea el nombre de una ciudad que acuñó para otras dos localidades, bentian y Baśkunes, como bien argumenta Prósper (2012-2013: 3-4).
Creo que esta primera se acuñaba un poco más lejos de Pamplona, en la “difusa” frontera oeste del territorio vascón. Pero primero vamos a ver que significa barrśkunes, que nada tiene que ver con el término "vascones", aunque sea una ceca acuñada por los ellos.
SIGNIFICADO DE barrśkunes
Para barrśkunes haremos una segmentación barr / ś / kunes.
barr: es un término muy antiguo, y significa “mineral". ¿De dónde sale este término? ¿Es un término euskerico? Numerosos lingüistas europeos y españoles asocian el término BURDIN del euskera con el fenicio y hebreo barzill que significa hierro. El importante lingüista y filólogo suizo Johannes Huhschmid, Karl Bouda y Caro Baroja entre ellos. Manuel Agud en 1981 en su obra “A propósito de BURDIN/A hierro” hace un recopilatorio del término BURDIN (acero) y los cita. Otros toman BURDUIN como básico y buscan para ello otra explicación, hablan de una raíz BAR-/PAR-, que estaría atestiguada en el latín y en el germánico.
Los estudios efectuados por Theo Vennemann (catedrático de Lingüística Teórica en la Universidad de Múnich) apuntaban a que la lengua vasca actual está relacionada con la de los habitantes prehistóricos de Europa, antes de la llegada de los pueblos indoeuropeos. La revista Scientific American publicó en 2002 un reportaje realizado por Theo Vennemann y Peter Foster, en el que expresaban que “el protoeuskera sería la lengua de los primeros pobladores europeos”.
Si la raíz BAR- / PAR- la asocian al euskera es muy comprensible. BAR / PAR son unos términos muy antiguos, significan “mina" o "mineral", algo "extraído de abajo”, en bruto, sin tratar, solo movido. Puede ser entendido desde el euskera BEKO+AR; B de BEKO/PEKO como “de debajo”; AR como piedra, peña; así piedra trabajada, piedra movida, como en ARGIÑE que es “cantero” en euskera, el que hace o trabaja la piedra. BARRENA (barr+ena) es una herramienta para extraer el mineral. Este mineral (bar) pasado por un horno mejora sus características, como bien sabían los antiguos. Las llamas de un horno también tienen color; amarillas y rojas (500 /1000 °C), anaranjadas (1100 /1200 °C) y azules a temperaturas mayores, sobre los 1300 °C. El inicio de la reducción del hierro empieza a temperaturas de 1100°/1200°C, aproximadamente, con llama azul, cuando se comienza a licuar la escoria no deseada y el hierro se separa químicamente del resto de elementos presentes en la mena mineral. Es así que los vascos lo llamarían BURDIN. El color azul en euskera es URDIN. BURDIN significa “mineral de la llama azul” (es acero). Así que esa raíz BAR- o PAR- ya era usado en el norte y sur de Europa.
Otra etimología baskonica también es posible desde -BARRA- . Para justificar esta etimología es interesante ver el significado de algunos términos vascos que nos trae el diccionario Vasco-Castellano de Mujica (coetáneo de Azkue):
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BARRANDA: Atisbadero, atalaya (de observación); servicio de centinela, acecho; espiar, atisbar (BARRANDAN EGON /estar de centinela o en “la custodia”).
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BARRANDARI: espía; vigilante, celador, inspector, policía, aguacil, guarda, inquiridor; explorador, curioso.
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BARRANDERA: canal, esclusa, presa, compuerta, dique; malecón, muelle, dique, muro de contención.
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BARRENDARI: espía, centinela, detective, emboscado; guardián, custodio, cuidador.
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BARRAOLATU: encerrarse, echar el cerrojo, aislarse.
En paralelo y como posible préstamo, en el DICCIONARIO HISTÓRICO DE LA LENGUA ESPAÑOLA sobre el termino castellano “BARRA” nos dice:
30. Derechos que se pagan por atravesar un paso. «Los que cogen la barra y portazgos y peages no lo lleven a los clérigos de los que traen puros sus mantenimientos.» Sinod. de Burgos, 1575, lib. 3
Otra tercera etimología posible es desde BARRA como mineral hecho Lingote en vasco, y de la acción de trocear el lingote para acuñar monedas es comprensible el BARRASKATU que es Despedazar, Desmenuzar, y el BARREATU que es disgregar, separar, desunir, pero también esparcir, publicar, divulgar y malgastar, derrochar; BARREADURA que es gasto, derroche. Siendo cada moneda una copia del cuño, una pieza en negativo fabricada a base de BARRAST (incisión o rasgueo) y que puede producir copias en abundancia que en euskera es BARRASTAKA o copiosamente.
El glifo con la forma M [Ś]
Como sibilante, ofrece una fonología “difícil y compleja” en muchísimos casos, como por ejemplo en los segmentos: /-lśt-/-lśk-/-rśl-/-rśb-/-ŕśd-/-rśk-/-ŕśt-/-nśt-/-rśŕsśr. Para mí es un determinante, ideograma, un poli-consonantico (śkn), abreviatura de azken: asociado con: cazador, matador, armamento de corte (lanza, espadas, flechas); fin, termino, ultimo, plazo, solución, desinencia, nuevo, suceso, éxito, tope, cúspide, coronamiento. Asociable también a AZKE/ASKE como libre, liberado, suelto, liberto, exento; muesca, mella, corte, incisión.

kunes: de GUNEZ podría interpretarse como “Al alcance de la mano”, pero KUN es una palabra plenamente ibérica, asociado a espacios Ocultos, Sombreados, Bajo Tierra o Cubiertas. Resulta que la palabra latina cuniculus en el sentido de “minas”, viene de una palabra ibérica y no al revés (Keller, Antike Tierwelt, I, 218). Polibio 12, 3, 10, describió que para el conejo se empleaba en iberia la palabra κúνίκλος (cunícolos), KUNIXO en vasco es conejo (*kuniko>>kunixo>>conexo>>conejo). También los Cynetas fueron llamados Kuneus por griegos. Llamaban por ello, los Romanos y quizá también los Iberos a las minas cuniculus, por hacer el conejo minas debajo tierra. Así lo toma el latino "cuniculum" que significa TUNEL. A las crías o bebes se las llama en vasco KUNA, KUNE, KUNI, y desde *kun-ba>>KUMA. Relacionado con el hecho de tener crías o bebes está el vasco KUNDE, que es un doble, pliegue, sexo; y KUNDEKO es algo sexual; o KUNTZE que es sexo, sexo femenino, reproducción sexual; huella, rastro; rendija, abertura, grieta.
Como hemos apuntado en otros textos, la palatalización de la /k/ hacia un valor /t͡ʃ/ o /t͡s/ también se dio hacia x, y en vasco tenemos KUNKA, XUNKA y ZUNKA que es el "Golpeo" que hace el ternero mamando. Si KUN- se asocia con Golpe, Golpear, se puede entender la voz castellana Cuño, Acuñar, etc. El elemento -nes lo vinculan como un formador onomástico euskerico (Beltrán, Velaza 2009: 124) y presente en Arranes Arbiscar (Ascoli), Albennes, Belennes y Ordunetsi. Por lo dicho, kun+es podría interpretarse como Mina elevada, Mina de montaña, o Acuñado de.
SIGNIFICADO DE baśkunes
Para baśkunes hacemos una segmentación similar, baś/kun/es. Donde vemos el formante ibero de parentesco -baś (ba+zken>bazken) relacionado con Cazador, Matador, Armamento de corte y/o Soldados; de hecho, ASKON es en vasco una Lanza pequeña, un Venablo, una Flecha, un Dardo. Y de parentesco por -BA-, como formante euskerico de parentesco y unión con resultantes similares como BAZKUN (agrupación, consorcio, comunidad, clan, federación, unión); BAZTAR como País, Región, tierra o un Hombre de muchas posesiones.
Los añadidos benkota tiene varias posibilidades; podría significar Pegada en el Valle, Pegada Formal o Pegada Propia; desde BEN<BEHEAN que es abajo, o desde BEN como Formal, serio, juicioso, asentado, o Propio. ZATIKI BENA es quebrado propio, BEN-ARAZI es Mesurar o Infundir Mesura, BENAZKI es voz gipuzkoana para decir De veras, En serio, variante de BENAZKO como serio, formal, juicioso, sensato.
KOTA como Pegada (acuñación con martillo). En vasco KOTA es un pasmo, una contracción Epiléptica; Recogedero; una pértiga; seno u ojete. Pero sobre todo también es un juego que consiste en arrojar tejos o discos de hierro contra un pequeño cilindro de madera, sobre el que se han colocado las monedas apostadas por los jugadores, llevándose el que logra derribar la madera todas las monedas que queden más cerca del tejo que de ella, y en castellano es juego del “chito” (tanga, tarusa, turra, etc.). En resumen, pegar a un madero con monedas en la parte superior, casi como lo es acuñar.
Según Luis Silgo Gauche (doctor en Geografía e Historia) bentian significaría en la montaña “MENDIAN” porque la b del ibero en vasco suena como m. (B>m/T>d)
Destacando que el vasco BENAKA es un martillo percutor, disparador unido al gatillo, un “perrillo” o percusor de las armas, una pieza pequeña de Bronce en la artillería antigua (llamada can). Y BENDAL es en vasco una “honda”, una tira de cuero o trenza de lana, cáñamo, esparto u otra materia semejante, que se usa para tirar piedras con violencia; un tirachinas. Desde el castellano antiguo recuperamos términos como benablo, uenablo, uenaulo, ueneblo, venable, veneblo, del latín venāri (cazar) o venabŭlum que era un arma blanca arrojadiza, parecida a una lanza corta, con el hierro en forma de hoja de laurel, que se dispara con la mano, empleada tanto en el dominio militar como en la caza. Parece benkota también tenga un sentido militar, de poder, y puede verse reflejado en el vasco BENDAU (dominar, domar), BENDE (dominio), BENDERATZAILE (conquistador).
POSIBLE LOCALIZACIÓN.
Solo nos falta encontrar geográficamente un sitio de habla vasca en época antigua, con minas de plata y con su topónimo parecido o con raíz Bar-. Pues lo hay, está en una sierra con infinidad de topónimos euskericos como son, la cima Espelzia, collado Artaza, Ormazal, Burgaiza, Zarzabala, Altuzarra, Cilbarrena, Villavelayo, Urdanta, Zaldierna, Urrez (Urrezti hasta el año 1065), Urbión, Ezcaray, etc, etc.
Aquí, en plena sierra de la Demanda donde está Monterrubio y Mansilla, lugares donde se explotaron yacimientos de hierro, cobre y las galenas argentíferas que dan mineral de plata. Durante las labores realizadas a finales del siglo XIX en Mansilla de la Sierra, (posible etimología Men+silar como Montaña de plata) se localizaron minados antiguos que fueron entonces atribuidos a los romanos.

Cerca, los tres "Bar-badillos", Barbadillo del Mercado, Barbadillo del Pez y Barbadillo de Herreros (en 1027 Barbatello de Ereres) con tradición de fundición de mineral desde épocas prerromanas, que se sitúa a escasos kilómetros. Barbadillo es un topónimo euskerico, aunque parezca inverosímil (bar-badi-ola-io).
Otra opción es que, las acuñaciones fueran lejos de las minas y de los hornos de reducción, que por los restos de escorias encontrados sabemos estaban en la sierra. Puede que los lingotes se produjeran en la montaña y monedas se acuñasen en el valle, en Barbarés por ejemplo (topónimo actual), donde se hallaba una mansión llamada Barbariana, cerca de San Martín de Berberana y de Egón (el primitivo Agoncillo) donde un yacimiento mantiene el topónimo El Fortín.

Entre las cecas encontradas en La Custodia sobresale la de BarrŚkunes, con 36 ases y 16 denarios; esta ceca fue uno de los principales centros emisores de moneda. El gran volumen numismático ha llevado a algunos autores como J.J. CEPEDA a pensar en este poblado como su posible centro emisor. (CEPEDA, J.J., Moneda y circulación monetaria en el País Vasco durante la Antigüedad s. II a.C.- V d.C. , Bilbao, 1992, p. 156.)
Pero creo que, por lo expuesto, la ceca vascónica “barrŚkunes” era producida con mineral de la sierra de la Demanda cercana a los “BARBADILLO" y acuñada en otro sitio. Quizás el yacimiento de La Custodia sea un buen candidato como taller especializado en moneda, utensilios metálicos y téseras, pero sobre todo porque en vasco BARRANDA es una atalaya, un mirador, BARRANDAN EGON es Estar de Centinela, Espiando, Vigilando, de "Custodio".
Por Igor Leibar