La ceca vascona con leyenda ( 4ï"BS"k ) conocida hasta ahora como unanbate es de localización desconocida. Se ha sugerido la posibilidad de emplazarla en Treviño (Burgos) (Estarán y Beltrán 2015: 310), o próxima al puerto de montaña Alto de Velate, cerca de Ulzama (Navarra) como afirma E. Orduña (2018: 147).

Se han identificado dos tipos, datados ambos entre el 150 y el 130 a.C. y con dos variantes de bronce. Con una cabeza vascona en el anverso mirando a la derecha, que presenta la inscripción etaon delante, y en el reverso ambos llevan un jinete con arma arrojadiza cabalgando hacia la derecha. Los dos tipos se diferencian, sin embargo, en uno que en el reverso la leyenda unamba-ate o unambaa-te. En el segundo tipo con una leyenda en la que sólo se pueden leer las dos primeras letras del topónimo ( ), leído u(T).

Este signo T pertenece a un sistema gráfico peculiar y se transcribe normalmente como n o m, pero también podría valorarse como una vibrante, según Beltrán y Velaza (2009: 122; Orduña 2018); este signo es muy raro en el signário paleohispánico y su valor fonético es incierto; también fue utilizado en la leyenda ontikes. Por lo que respecta a la leyenda etaon del anverso se considera que pudo tener un significado de valor (DCPH II: 387; Beltrán y Velaza 2009: 115, 117).

 El signo T de la leyenda unambaate Jürgen Untermann lo situaba entre los alógrafos de "ḿ" (M doble), aunque no señalo su aparición en ningún texto, solo presente hasta ahora en pocas inscripciones, dos monedas, en el dado de Numancia y la mano de Irulegi. Algunos lingüistas toman su valor dentro de la gama sibilante, con valor Ś o Z.

Según Eduardo Orduña Aznar (Paleohispánica 18 (2018), pp. 137-149.) cree que la cuestión del signo T sigue abierta. Orduña cita:

"Lo cierto es que no hay en absoluto evidencias que justifiquen un valor nasal para T, como han puesto de relieve Beltrán y Velaza 2009, 122-123, mostrando cómo incluso una vibrante podría ofrecer lecturas perfectamente aceptables en ambas cecas. Por otro lado, Prósper 2013, 24 n. 40 sugiere la posibilidad de que T represente s, "

Para Orduña T representaría una africada predorsal propia de la lengua vasca, usada para adaptar el grupo celta [ks] o [xs]. Dice que la peculiaridad de ese sonido, que no se sabe si existía en ibérico, pero sí en vasco-aquitano, explicaría el recurso a un signo que existía en el signário ibérico como herencia de alguno de sus modelos. Este signo T apenas se usa en ibérico, raramente o “en algún área dialectal."

Orduña estudia el uso de T y su posible origen. En el signário ibérico del noreste no ayuda para aclarar su valor fonético, aunque la posición de T en el abecedario de Can Rodon es un indicio de que se trate de un signo añadido, tomado de otro signário.

Orduña toma un posible origen en la forma “arcaica” de la sampi griega (ver imagen es similar a una T) y que su valor fonético se asemeja a [ts] o [ss], completando la serie [ps] y [ks]. Orduña ve otra posible relación con el Tau gallicum (Đ) era una letra que se utilizó para escribir el idioma galo, con el que coincidiría tanto en el sonido como, “en alguna” de las representaciones de su forma. Parece ser que en el galo existió un sonido */ts/, aunque se desconoce el valor exacto del sonido transcrito por la tau gala, se supone que representaba al grupo de consonantes africadas dentales / t͡s /, intercambiable con /s͡t / en la posición inicial.

En la época de las inscripciones galo-griegas y galo-latinas se representan con una variedad de signos en alfabeto latino (t, tt, th, tth, d, dd, ᵭ, ᵭᵭ, ts, ds, s, ss, ᵴᵴ, SC, sd, st), su ortografía más asumida es la que se encuentra como una "D tachada", parecida a Đ pero donde la barra horizontal cruza completamente la letra. La solución grafica que los galos eligieron fue usar la barra horizontal dentro de una D latina.

Estos recursos gráficos parece que fueron muy utilizados, también por los demás pueblos vecinos de los galos. Tanto en el norte, sur del pirineo y/o en la Francia mediterránea. El pueblo galo disponía de un signo llamado Tau Galliccum similar al signo ko del semi-silabario suroriental ibérico. Optaron por la misma solución para el mismo problema o la carencia de unas consonantes africadas dentales [ts], no como una adaptación más bien como una ligadura.

Posiblemente tomaron un signo ya existente, la KHI griega (forma de X) una T en los galos y un símbolo en forma de espiga (Alcos galo) con valor Š. La ligadura la vemos en monedas de los Trinovantes, y que se plasma en la TAU GALLICUM [tš].

Con estos motivos y antecedentes habría que proponer un valor fonético de la T ibérica, pero con otro origen, y creo que llevaría una sibilante o un grupo con sibilante. En este caso ibérico yo me decanto hacia [sc]-[sk],como también parece haberse encontrado en alguna epigrafia latina en la Galia para la Tau Galica.

La forma en este signo ibérico, la forma de T, puede sugerir que su origen sea el signo I [ba] ibero, al que se le ha añadido un trazo horizontal como hicieron los galos con la Tau Gallicum. Una posible dualidad de I [ba], como un derivativo de BA, nos daría el resultado *ba+sko>>*basko, como un derivativo de Familia, Clan, y que es la misma raíz -bas- que la lengua castellana guarda para términos asociados a Parentesco Familiar (basca, bastardo, vastago o bastun del romance medieval, bastaix, bastaixos, bastaxos, bastax, bestax, bastays, bastaje, bastages).

También sugiere una ligadura, por el trazo horizontal, con la [o] ibérica (glifo con forma de H), con el resultado de [sko].

Una composición de grupo con sibilante en /-sko/, que es muy plausible para T, daría a la ceca ontikes un valor de oskotikes, voz muy parecida e integrada en el término OSKOLO denominado al tronco hueco de un árbol que solo presenta la corteza exterior, pero más cercano aún a la forma de llamar a los Soldados con Coraza que en euskera es OSKOLDUN y OSKOL-GUDARI. Esta variante -sko asociada a un topónimo, significará o hará referencia a un espacio -ko, pero alejado os (de OSPA EGIN) del centro, como lo está la corteza exterior, o un espacio fronterizo. Dentro de Nabarra tienen topónimos como Ozcoidi (Ozkoidi en euskera) y Oskotz cerca de Irurzun y Oscáriz (Oskaritz en euskera) en el límite de la cuenca de Pamplona y el inicio del pre-pirineo.

La moneda ibera  }SïS o tiba(T)ba (CNH.4.76) se leería tibaskoba. Y esta ceca unanba-ate se leería uskoanba-ate, entendido como de UZKOA que es decir División, Departamento Separado. Con variante a, en -UZKA, tenemos UZKAIL como Derrocar o Derribar, UZKALDU, UZKAL, UZKALTZEN como adjetivos de atar, ligar o unir que es sinónimo de LOTU, ELKARTU, y yo diría que también sinónimo de “mancomunidad”. Lo digo porque en basconico los núcleos semánticos de altura más usados, con sus radicales de altura o elevación (L/R/N/Z/S) dan como resultado raíces semánticas de Cercanía, Agrupación, Ciudad, Comunidad, como por ejemplo iLi, eLe, uLi, iRi, uRi, uNi, uNe, uNa, iZe, oZa, eSi, uSo, etc.

*usoko>>usko

En el segundo tipo, con una leyenda en la que se leen las dos primeras letras del topónimo leído u(T) se podría leer con este valor, como usko.

Topónimos actuales similares en Nabarra están Uskartze en euskera (Uscarrés), Uzkita en euskera (Uzquita), Ustárroz, Usoz, Úriz, etc. Se tendría que encuadrar esta ceca en la gama de topónimos similares, y esa búsqueda la dejaremos para otra ocasión. Se han identificado variantes similares como -asco o -usco en la toponimia de la península ibérica, que algunos estudiosos vinculan a raíces similares de origen Ligur.